La virtud de los políticos consiste en convertir conceptos admirables en
cascotes vacíos, carentes de significado y valor. Para eso se han formado, no cabe el reproche entonces, sino la más absoluta admiración por el trabajo bien hecho. A base de tesón, han logrado que hoy día hagamos oídos sordos a términos como 'libertad', 'democracia', 'liberación', 'humanidad'... Conceptos que en su momento fueron mecha que prendieron las fuerzas de naciones enteras en la lucha por una idea, una causa. Y que hoy se han transformado en
eslóganes baratos, sin más valor que la verborrea de un bufón en feria (valga la analogía, por cierto).
El oficio del ducho orador es saber jugar con el
valor de las palabras, poniendo y quitando como el niño hace con el rostro moldeable de
Mister Potato. Ahora le cogen aquel significado a una palabra y luego se lo pegan a otra. Así, "liberación" puede significar "invasión"; "
diplomacia", "
contrato multimillonario" y un largo etcétera. También se puede exprimir y dejar sin jugo al término: "derechos humanos", "justicia" o "legalidad" pueden tener tanto contenido como un bolígrafo sin tinta, con el que se hace el amago de escribir sin dejar impronta.
Y como estamos en crisis, los sabios de la retórica regalan palabras y más palabras, ya que no hacen gasto alguno pues están tan huecos como los paquetes de regalos que adornan escaparates navideños (pero qué bonitos quedan...)
Sin embargo, tanto como el
cachas de gimnasio que se desinfla al primer roce, una palabra vacía no tiene gracia. Y cabrea a quien ama el lenguaje, como el 'levanta hierros' cabrea a quien aprecia el goce de un cuerpo. Porque, en unos y en otros, el
placer se queda corto cuando no traspasa la superficie, el roce nimio de la epidermis más accesible, y el ansia truncada se torna frustración infinita.
Por suerte, ansia y frustración también nos hace testarudos y, mientras unos se empeñan en vaciar la vida, otros insisten en rescatar su esencia. No es tan difícil, sólo hay que rebuscar un poco....

Gracias a la pesadez del jefe de Estado galo, Nicolás Sarkozy, una buena idea como la
"Cumbre del Mediterráneo" resuena ahora a título de Best Seller barato. La tabarra cansina lanzada en su momento por el
president han hecho que esta expresión nos produzca tanta risa como la hermana gemela que creó otro alarde de la retórica, la de la "
Alianza de Civilizaciones". Para no entrar a comentar la segunda (hay quien presenta denuncias como el número de turno en la cola de la pescadería) me referiré a la primera y al significado que esta tiene.
Nace de creer en una 'comunidad' ligada por el mar cálido que riega orillas de tres continentes, Europa, África y Asia, hermanados por unos rasgos compartidos. Como si las aguas que, sin vergüenza, se entremeten por Gibraltar y bucean decididas hasta Líbano realmente uniesen ambos extremos, se atribuye al
"Mare Nostrum" la cualidad de acercar los opuestos.
Parece romanticismo desfasado, pero tiene parte de verdad. España y Turquía están separadas por todo el continente europeo, pero los de Estambul se sienten más cercanos a un andaluz que a un búlgaro, a un rumano o a cualquiera del este occidental. "
Turquía y España, hermanos", decían en Ankara.
"Kurdos y españoles, hermanos", decían en Gaziantep. Y, por una vez, comunidades enfrentadas se acercaban a través de una frase.
Estando en
Iskenderun (localidad turca costera del sudeste) toqué por primera vez agua mediterránea que no fuera española. Y pensé que cualquier cosa que allí echara llegaría hasta Cádiz. Mis amigos de Polonia y República Checa no comprendían la emoción del momento, pero sí lo hizo mi compañero nacido en Estambul. Fue una noche bonita, en la que el mar devolvía el reflejo lunar y se nos clavaba en los ojos, produciendo un brillo casi esotérico...
...El mismo que veo mi amiga canadiense cuando me habla con ilusión de volver a su
Líbano natal. Describe el aire salado que, siendo ella niña, penetraba hasta la montaña y esgrime enérgica que ella "nació en el Mediterráneo", como reza
Serrat con voz vibrante.
Patio de una casa de vecinos de difícil convivencia, abrigo de la cuna de la civilización (Mesopotamia) y testigo de la tumba del mundo civilizado,
manantial de tantos imperios (Persa, Romano, Cristiano, Otomano...) y maná del oro negro que bulle entre África y Asia...
'Mediterráneo' debe tener algún significado, de cultura, de identidades, más allá de la parodia de políticos que no saben de sociología, y aún menos de humanidad.
Algunos quieren que entonemos un
Requiem por las palabras. Pero éstas, más que los clamores al cielo, sí pueden ser eternas...