Atónita, con indignación o, cuanto menos, sorprendida. Así ha recogido la prensa internacional la decisión del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) de suspender a Baltasar Garzón por investigar los crímenes del Franquismo. El juez que se convirtió en la imagen global de la Jurisprudencia Universal, la lucha contra los crímenes de lesa humanidad y el fin de la impunidad de dictaduras como las de Chile o Argentina, es procesado en su propio país por aplicar en casa los mismos principios.
A poco de conocerse ayer la noticia, el
New York Times reproducía un artículo de la agencia Associated Press bajo el titular
Suspendido el juez español que procesó a Bin Laden. El texto comienza contundente: "El juez español convertido en héroe internacional por perseguir a Agusto Pinochet y Osama Bin Laden fue suspendido el viernes por supuesta prevaricación al investigar el que probablemente sea
el mayor caso pendiente de la historia de España: las atrocidades cometidas después de su ruinosa Guerra Civil". "Hasta la actuación de Garzón, -- puntualiza-- no hubo investigación oficial de tales atrocidaes, que fueron cubiertas por una ley de amnistía aprobada por el Parlamento español en 1977".
El artículo enfatiza el papel de Garzón y España como
promotores del principio de Justicia Universal ("
que permite a los Estados afirmar la competencia de sus tribunales para juzgar determinados
crímenes internacionales, sea cual fuere el lugar en que se hayan cometido y con independencia de la nacionalidad de los sujetos"). Hasta que, como el diario apunta, las "presiones" de algunos gobiernos tocados por la aplicación de esa ley, como Israel,
movieron al gobierno español a restringirla.
En Londres, donde el juez trabajó para lograr la extradición de Pinochet, el diario
The Guardian titula:
Suspenden al juez Baltasar Garzón por investigar el Franquismo. Y subtitula: "Se ven
motivos políticos en el movimiento contra el magistrado español, que procesó a Pinochet por crímenes de lesa humanidad". El diario británico se hace eco de la sospecha sobre los verdaderos motivos del procesamiento: "La decisión, aunque esperada, conmocionó a los españoles de izquierdas, que lo ven como el último paso de una "vendetta" profesional y política contra el controvertido magistrado".
Varios medios, como el canal público de noticias británico
BBC o el
Wall Street Journal, se han referido a Garzón como
"el juez de la cruzada". Así, el diario económico titula
Suspenden al juez de la cruzada en España, en un árido texto que recorre su carrera truncada : "adquirió fama global como un pionero en la justicial internacional al acusar a dictadores sudamericanos y terroristas islamistas. No obstante, estas ambiciones dieron con un muro en España después de lanzar una controvertida investigación sobre las ejecuciones masivas cometidas durtante la Guerra Civil".
Una imputación contra el sistema de los Derechos Humanos
El proceso abierto contra Garzón trasciende el hecho concreto y la figura de este juez. Ariete de numersos casos que afectaron tanto al PP como al PSOE y promotor de la polémica Ley de Partidos, el juez jienense ha sido un personaje envuelto en controversia. Por ello, periodistas y expertos en Derechos humanos se afanan en subrayar que, sin importar qué opinión nos merezca la carrera del magistrado, el golpe a su investigación sobre el Franquismo ha sido, hoy, un golpe a la justicia universal y una violación del Derecho Internacional.
La web en inglés del canal qatarí
Al Jazeera lo recoge así en boca del organismo
Human Rights Watch: "Este es un día triste para la causa de los derechos humanos. Garzón era una pieza clave en llevar justicia a las víctimas de atrocidades en la esfera internacional y ahora ha sido penalizado por intentar hacer lo mismo en casa", declaró Reed Brody, sesor legal de la organización.
Un apunte ya adelantado por medios como la agencia interamericana de prensa
IPS, que titulaba el día 5 de mayo:
El Juicio a Baltasar Garzón amenaza la Justicia Universal. En una entrevista a la fiscal
Dolores Delgado, compañera de Garzón en la Audiencia Nacional, ésta sentencia que "el juicio a Baltasar Garzón está dirigido a aplastar el principio de Justicia Universal inhabilitando a su principal defensor."
El artículo destaca el
tinte político del Consejo General del Poder Judicial, recordando que el pasado martes Garzón pidió al organismo una excendencia para marcharse como asesor externo a la Haya, "pero en respuesta a los siete vocales conservadores, que conforman la mayoría del Consejo, éste convocó una sesión especial el viernes para decidir acerca de la suspensión". "Según fuentes judiciales, --continúa el texto-- debido al carácter del Consejo, es muy probable que vote la suspensión del juez".
En definitiva, el procesamiento contra Garzón constituye un
grave retroceso en el avance de una sociedad ya castigada por un Golpe de Estado ilegal, tres años de guerra fraticida y una dictadura de cuatro décadas. La
Ley de Amnistía de 1977, en la que se basa el enjuiciamiento, no sólo es ilegal y vulnera numerosos pactos internacionales ratificados por España (como recoge este artículo de
Pablo Bohoslavsk), sino que perpetúa un sistema de parálisis social, condenando a estas "dos Españas" enfrentadas, al odio eterno.
Ya es hora de desmontar la falacia de que investigar el pasado "abre heridas". Las heridas nunca se curaron y por el momento, permanecen infectadas bajo la tierra, donde nuestros muertos no descansan en paz alguna, y bajo la capa de mentiras y silencio de esta ley putrefacta.