El oasis... (Capadocia, Turquía)

martes, 21 de julio de 2009

"Ve y muere en Gaza"

El pasado mayo, la cadena Al Jazeera reveló que una organización de médicos israelíes había denunciado que su Gobierno chantajeaba a los enfermos de Gaza para convertirlos en “informadores” a cambio de un permiso para salir de la Franja y buscar tratamiento médico.


“Médicos por los Derechos Humanos”, (PHR en sus siglas en inglés) trabaja dentro de la Franja con enfermos palestinos. Su director, Hadas Ziv, detalló en una entrevista el proceso por el que supuestamente los Servicios de Seguridad Israelíes someten a los pacientes que tramitan el permiso de salida a un “interrogatorio” donde se les pide información general sobre Gaza y sobre Hamas como requisito para concedérselo.


Por el momento, la organización no ha aportado pruebas más allá de testimonios de diferentes pacientes. No obstante, el interés de esta entrevista, y por lo que la he traducido, reside en que, por una vez, se enfoca lo que normalmente es ignorado: la ciudadanía israelí, y los aspectos sociales que influyen en esta Guerra Eterna que protagonizan Gobiernos (de facto o de ley) pero que sufren los civiles, tanto de uno como otro lado.


¿Cómo ven, cómo sienten, los ciudadanos israelíes la presencia constante de esta lucha que su Gobierno alega para marcar la política interna y externa? Thomas Friedman, un fantástico periodista norteamericano, judío y amigo de hebreos y árabes, que vivió durante años en Líbano y Palestina, destaca en su libro “From Beirut to Jerusalem” un factor esencial: los mitos como base cognitiva que guía el comportamiento y el pensamiento en la sociedad israelí y, por qué no, también en la palestina.


A cuenta de esto, hablaba hace poco con un amigo muy cercano al tema: ¿y si se dejase a israelíes y palestinos conocerse sin intermediarios? Sin Gobiernos ni líderes que azuzan prejuicios y miedos para provocar la división y lograr su fines políticos.


No conozco tanto el tema y evito opinar, pero los directores Justine Shapiro y B.Z Goldberg lo probaron en su documental ‘Promises’: dieron voz sólo a los niños de ambos lados, los juntaron, dejaron que se comunicaran entre ellos. El resultado fue muy positivo: sin prejuicios y con la inocencia de la infancia (pese a las circunstancias) estos jóvenes se hicieron amigos, se cogieron cariño e incluso lloraron al tener que despedirse.


La entrevista también habla del miedo como arma de parálisis social. Esto trasciende el conflicto de Palestina e Israel, por cierto….

Aquí va:


“Vuelve y muere en Gaza”

Por Stephanie Doetze


Desde el bloqueo de la Franja de Gaza en 2007 por parte de Israel, sólo los enfermos palestinos en estado de gravedad obtienen autorización para buscar atención médica fuera de la franja, mostrando un permiso y un certificado de seguridad expedidos por las autoridades israelíes.


Sin embargo, obtener este permiso especial que permite a los pacientes salir de Gaza para recibir tratamiento médico es un caos burocrático y, como afirman muchos ciudadanos, incluye condiciones.


Según la organización israelí “Médicos por los Derechos humanos” (PHR en sus siglas en inglés), los pacientes palestinos deben afrontar con frecuencia creciente una elección imposible: convertirse en colaboradores del servicio de inteligencia israelí, o permanecer en Gaza sin recibir tratamiento médico.


Al Jazeera habló con Hadas Ziv, director de PHR.



Al Jazeera: Su organización ha recabado docenas de testimonios de pacientes que fueron presionados para colaborar con los Servicios de Seguridad Israelíes (GSS, en sus siglas en inglés). ¿Cómo conocieron este hecho? Un palestino no va a admitir fácilmente que le hayan ofrecido ser un informante.


Ziv: Cierto, no es un tema del que la gente hable fácilmente. Ocurrió de manera gradual. Nuestra organización trata de ofrecer apoyo a los pacientes de Gaza a los que las autoridades israelíes les han denegado recibir tratamiento médico en Israel, o cruzar este país en dirección a hospitales de Cisjordania.


En lugar de pronunciar una admisión o un rechazo tajante, los israelíes comenzaban diciendo: “permiso pendiente de interrogatorio”. El permiso se volvía condicional (pero no tanto de las condiciones de salud del individuo, sino del resultado de un interrogatorio efectuado en el Control de Erez).


Más tarde, muchos de los pacientes con los que estábamos en contacto volvían del interrogatorio y nos decían que no habían conseguido el permiso: “Intentaron extorsionarme para colaborar con ellos y no estaba dispuesto a darles información, así que me han mandado de vuelta a Gaza”.


Posteriormente, más y más gente nos contó la misma historia, así que entendimos que aquello era una nueva estrategia.


¿Cómo sabe que los testimonios son ciertos?


Los testimonios provienen de gente muy diferente con edades y opiniones políticas muy diferentes, y pertenecientes a ciudades distintas de Gaza. Creer que hay un nivel de coordinación tan elevado entre todos los pacientes es muy poco probable. Pero, más importante, hace falta mucho valor para hablar acerca de. Algunos pacientes pueden perder mucho al revelarlo.


Comenzaron a recabar información en verano de 2007. Pero ¿cuándo creen que esta práctica comenzó?


Muy poco después de que Hamas tomara el control de Gaza. Desde entonces, Israel ve Gaza como un enemigo único, como algo que debe ser controlado y vigilado desde cerca.


Y también desde entonces, el GSS ha tenido mayor dificultad para recabar información en Gaza. Tienen poco contacto directo con los palestinos.


Los únicos que aún tienen permitido cruzar Erez, aunque tengan también muchas dificultades, son los enfermos. Son una presa fácil para el GSS. Para algunos, salir de Gaza puede ser una cuestión de vida o muerte. Y el GSS está usando esta situación para ejercer presión.


¿Hay algún procedimiento estándar para estos interrogatorios?


Es variable. El desarrollo más novedoso consiste en dar al paciente una cita para el interrogatorio, un día diferente al del tratamiento médico. También hay casos en los que la gente piensa que tienen el permiso y pueden salir, pero entonces son cogidos y llevados de repente a interrogar. Algunas veces, el paciente tiene que esperar en una habitación durante varias horas, sin su familia.


Después, es conducido a otra habitación para el interrogatorio. Allí quizá te hacen un par de preguntas para averiguar si conoces a miembros de Hamas o quizá sugieren algún tipo de acuerdo a largo plazo: “Si nos ayudas, nosotros te ayudamos. Tú necesitas un tratamiento, nosotros necesitamos información. Te daremos un número de teléfono, nos llamas una vez por semana y nos das información sobre tus vecinos”.


Si lo rechazas, se vuelven más bruscos: “De acuerdo, vuelve a Gaza y muere”.


¿Qué ocurre de vuelta a Gaza?


Los pacientes están en una posición de perder o perder. Si rechazan colaborar con los israelíes y son enviados de vuelta [a Gaza], pueden morir porque allí no reciben tratamiento adecuado. Si logran el permiso, entonces son marcados como posibles colaboradores.


El que realmente hayas colaborado o no carece de importancia. Si la gente piensa que lo has hechos, tu vida puede correr riesgo. Al final, todos sospechan de todos. Es como el 1984 de Orwell. Y ese es el objetivo: la humillación y la división.


¿Por el principal objetivo no es uno más inmediato: recabar información?


Esa es sólo la superficie.


Creo que el objetivo principal es romper la cohesión y solidaridad entre los palestinos. De esta manera, es más difícil para ellos unirse y luchar por una causa común.


Lo que ya ha ocurrido entre Al Fatah y Hamas se reproduce luego entre vecinos, entre familias… y eso es bueno para quien trata de controlarte.


Pero el Gobierno israelí dice que quiere un interlocutor para negociar y, por tanto, una posición palestina unida.


Lo que más me molesta como ciudadano israelí es que sufrimos una especie de psicosis colectiva. Estamos gobernados por el miedo y manipulados por el miedo. La seguridad es todo.


Pero lo que en realidad se nos ofrece es una definición de ‘seguridad’ muy limitada. Nadie tiene el coraje de decir que la seguridad a largo plazo es seguridad para todos, no sólo para nosotros [israelíes] sino también para los palestinos. Pero estamos incapacitados para ver esto porque dejamos que el miedo gobierne nuestras vidas.


Constantemente tenemos algo que temer. Si algún miedo desaparece, aparece otro nuevo. Cuando Hamas tomó el poder de la Franja de Gaza, el Gobierno israelí lo usó de manera muy conveniente. Hamas ha sido presentado ante el público israelí como una entidad con la que no se puede dialogar. Pero hace 20 años, clamábamos que no se podía dialogar con Fatah. Cada vez se crea una nueva situación donde se clama que no hay nadie con quien dialogar.


¿Cómo reciben sus opiniones otros israelíes?


Cuando discuto con la gente me dicen que debería estar agradecido con aquellos que me defienden. Que el GSS (Servicios de Seguridad Israelíes) puede que esté salvando mi vida con estos interrogatorios [a enfermos palestinos, n. de T.] Me dicen que soy tonto, que no soy patriótico y cosas así.


Pero yo creo que mi punto de vista es tan legítimo como otros. En Israel, si mencionas la palabra “seguridad”, no se necesitan más argumentos. [Los servicios de inteligencia] dicen que los enfermos quizá vienen a Israel a organizar ataques terroristas. En este caso, la sociedad israelí no demanda más explicaciones.


Es el resultado es que medidas que no consideraríamos aplicar ni a criminales convictos, de repente están permitidas cuando se trata de palestinos. Como si tuviéramos dos varas de medir diferentes. Y esto sólo es posible porque estamos constantemente deshumanizando a los palestinos. Si los consideráramos como a seres humanos corrientes, no sería posible.


Todo está condicionado a nuestra necesidad y seguridad. Y creo que esto no es justificable.


No sólo porque las víctimas sufren. Por supuesto, las víctimas sufren lo inimaginable. Va más allá de lo que puedo expresar. Imagina que eres madre de una niña de 17 años que tiene cáncer, que necesita tratamiento urgente y a la que el GSS está extorsionando. Tu, su madre, estás en una habitación diferente y no sabes por lo que tu hija está pasando. Esto es inconcebible para mí.


Pero también me resulta inconcebible pensar qué futuro tendrá mi sociedad si continúa actuando así. También temo por mi propia sociedad. Creo que estamos en un cruce de caminos. Tenemos que elegir. Si queremos ser humanos, no podemos continuar así.


Aclaración final del reportero:


En una declaración escrita, el ministerio de Defensa israelí negó a Al Jazeera todas las alegaciones hechas por Ziv.


“Estas denuncias son falsas. Las únicas consideraciones que guían a Israel son humanitarias y de seguridad”, dice el escrito.


“No hay verdad en la afirmación de que están involucrados otros factores. La razón por la que los cuestionarios están conducidos por nuestro personal de seguridad es para garantizar que aquellos que obtienen un permiso de entrada médico realmente lo necesitan, y para asegurar que aquellos que planean abusar de esos permisos para fomentar el terror en Israel no pueden obtener la entrada”.

Nota de la blogger: por favor, si alguien sabe cómo poner la función de "seguir leyendo" y no poner estas parrafadas en la página principal, se agradece! :)

jueves, 16 de julio de 2009

Estigmatizar a los héroes


Imagino que nadie se levantará un buen día y decidirá ser "mártir". Mirándose al espejo mientras se limpia las legañas y, atisbando su rostro tras la zozobra del sueño aún presente, pensará haber encontrado el sentido a su vida: "voy a entregarme a una causa, con todas sus consecuencias, hasta el final". Una decisión que guiará un camino erigido sobre el miedo y la duda hasta ese final que, con triste frecuencia, consiste en una muerte nunca castigada.

Miro a través de los ojos sonrientes de Natalia Estemirova, la última "heroína" asesinada en el Caúcaso, y me cuesta creer que su entrega vital a un motivo naciera de una decisión puntual, fría y meditada. Porque esto es precisamente lo que arguyen quienes, bajo cualquier intención, ponen un velo de justificación al desdichado final que "premia" el trabajo necesario como el que cumplía Estemirova: "Ellos han optado por ese camino sabiendo el riesgo que corrían".

Dicho así, parece que, al desempeñar esta tarea, se acepta el miedo y la extorsión como ingredientes sine quanon y la persecución y muerte como consecuencias demasiado probables. Esta lógica falaz nos lleva, sin darnos cuenta, a asumir el statu quo de un hecho de naturaleza ilícita, injusta y en absoluto natural.

Porque se me vienen a la mente casos como el de Estemirova, Anna Politkovskaya o Hrnat Dink y lo que veo no es más (ni menos) que el desempeño responsable, constante y riguroso de sus profesiones:

Natalia Estemirova: Activista de Derechos Humanos, miembro de la ONG Memorial que denunciaba los abusos del gobierno títere pro ruso en Chechenia de Ramzán Kadírov. Reveló la estrategia gubernamental de incendios y asesinatos sobre "sospechosos de ser guerrilleros" y sobre mujeres. La mañana de ayer fue secuestrada a plena de luz del día en Grozni (capital chechena, donde vivía) y poco después asesinada con varios tiros en la cabeza y pecho.

Anna Politkovskaya: Periodista rusa del bisemanario "Novaya Gazeta". Investigó profusamente crímenes cometidos durante la "ofensiva contraterrorista" del Gobierno de Putin en la misma república caucásica. Fue asesinada en el portal de su casa en Moscú en octubre de 2006.

Hrant Dink: Periodista turco de origen armenio que dirigía el periódico "Agos" en Estambul. Fue una vez condenado por referirse en prensa al "genocidio armenio" (algo prohibido por el Código Penal turco). Lo asesinaron a tiros frente a la sede de su diaro en Estambul en Enero de 2007.


La razón por la que estos profesionales (entre otros centenares que no cabría nombrar aquí) han sido eliminados es porque han ejercido su trabajo, su tarea, su profesión, con rigor, sin dejar que los obstáculos y las coerciones lo limiten. Cuando con ello han incomodado a algún poder
público y otra entidad "imponente", han seguido adelante, en lugar de inhibirse como hacemos la gran mayoría.

El problema es que esto se define como "heroicidad" (por la gran valentía, perseverancia y capital humano que se requiere) y que con el concepto romático de héroe viene casi inherente el de "sacrificio" o "martirio". Así, cuando se comenten delitos como el asesinato de Estemirova ayer, sustituimos la indignación, el clamor y la rabia por una admiración sumisa y egoísta de "oh, qué gran persona, dio su vida por defender los derechos de los demás". Y abandonamos la exigencia de cambio.

Desterremos de una vez la división que margina el digno desempeño de la profesión para unos pocos "héroes mártires" y tolera la injusticia, manipulación e influencias en el grueso de la población.

Quitemos altares de idolatría a "sacrificados" (que bien se lo merecen aún así) y trabajemos por el libre ejercicio de cualquier profesión, ya sea médico, arquitecto, periodista o empleado de cualquier empresa.

La idea excepcional de "héroe" permite que el "antihéroe" sea la tónica general.

Ni Estemirova, ni Politkovskaya ni Dink decidieron un buen día ser héroes; sólo quisieron desempeñar bien su trabajo.

(nota: imagen de Estemirova tomada de elpais.com; de Politkovskaya de eltitazo.wordpress; y de Dink de cmes.com)

miércoles, 8 de julio de 2009

La vida es un 'tetro'

Hoy fui a ver la nueva de Francis Ford Coppola, 'Tetro' (sí, esa que participa Maribel Verdú quitándole el estrellato, por fin, a Penélope). La temática que contiene no es demasiado nueva: el teatro dentro del cine, el autor frustrado que escribe su vida, el drama, el secreto, la tragedia romática .. nada nuevo bajo los focos (en principio).

Cada ser humano escribe su propia historia. Lo hace en verso o en prosa, en comedia o tragedia, con tintes griegos o góticos, romáticos o asépticos. Unos traban complejas tramas que se entrecruzan sin saber dónde está el fin; otros narran en argumento lineal, de tres actos sencillos, que casi se puede adivinar, a poco que se afine, el cierre de telón desde el preámbulo.

El uso simbólico de la metanovela (la obra dentro de la obra) para retratar un dilema interno es de uso histórico (Unamuno con "Niebla" o Paul Auster con "Un hombre en la oscuridad" son dos opuestos que se me vienen a la memoria). Sin embargo, la obra de Coppola tiene un punto de dulzura que atrae. Una luz que hipnotiza, como los destellos blancos que enfatizan la gama de grises en que se desarrolla el argumento principal.


Es la entrañable ingenuidad del protagonista. 'Tetro' acomete la ilusa heroicidad de querer desterrar su historia escondiéndola en un baúl. Como si, al encerrar los gastados folios en aquella caja prohibida, borrase su devenir de un plumazo.

¡Que tamaña epopeya! A cuantos no nos habría gustado alguna vez eliminar oscuros capítulos de nuesta vida así de sencillo: ocultando la tinta impresa que lo narra bajo llave. O borrar ese renglón del arrepentimiento, de lo que no se debió haber hecho. O, mejor aún, poder contar (y vivir) dos historias paralelas cuando no queremos eliminar aquel momento pero sí feas consecuencias (como la película en que Gwyneth Paltrow lleva dos vidas derivadas de un hecho cambiante).

Así actúa ese 'Tetro' de ojos insólitos por brillantes. Guardando la historia en un baúl, y no redactando el final. Porque, a fin de cuentas, sabe lo inevitable: en el fondo no cuenta cómo terminas el tercer acto de tinta y folio, sino aquel de aire, cuerpo y sangre que debes escribir con la impresión de tus acciones.

De todas maneras.. por algo se dice "pasar página" y no "romper página". No hay libro mal escrito sino mal interpretado; de cada lectura se puede sacar una nueva "moraleja" y, aprendizaje, tantos como instantes tengamos las pupilas pegadas al papel.

Que aproveche..... :)